CON LA PLAZA DEL NEGRILLÓN A LA ESPALDA…

Hoy hace sol en Boñar, luce con fuerza incluso desde antes de luchar con los bancos de nubes y niebla que ayer, durante todo el día, no dejaron asomar a Pico Cueto de ninguna de las maneras. Esta mañana lo es de domingo y mosto, ayer lo fue de sábado gris y churros, aunque a nueve grados a las nueve de la noche, y así los perros descontrolados tiraban del amigo, como indicando que para paseo y necesidades ya se pasaba de hora…

Había personal casi por todas las calles del pueblo, ralo, excepto por la Corredera, que la chavalería propia para una tarde de Risk o billares, e impropia para jugos de cebada a la oferta, atolondraban felices camino del Soto, como siempre fue, que no hay paseos más hermosos en grupo.

 

“Calle Jose María Fernández con la Plaza del Negrillón al fondo”

 

Pero decía que ayer tocó gris, cielos, almas y demás. Por que, por aquí, no sé bien si primero cielos o almas, lo cierto es que tendemos a conjuntarnos de tal forma, que coletas, caminares, enjutez y saludos van de la mano, que gris es gris, y si no desentonamos. Cuando toque sol nos tornamos efusivos y hasta las fotografías lucirán más bonitas, invierno es invierno y este ha sido duro, que ni una gotica de nieve cayó, para tapar el estaribel este que nos quedó en vano.

Andamos a la carrera, a la escondida, como si hiciera el frío que no rasca para pasar del apuro este, que es contar deprisa los meses que quedan hasta que mayo vista a los árboles de la Plaza de forma más decente, y ya entonces nos podamos quedar un rato más largo por allí, aunque no sea más que a contemplar lo que fue y las muchas posibilidades que tiene de tornarse preciosa de nuevo, como siempre fué. Aunque lo tengamos que echar de menos, eso también.

 

Lo más cerca que se ve la nieve desde Boñar

Caminar esta calle a espaldas de la Plaza del Negrillón, en blanco y negro, en otro tiempo repleta de letreros, comercios a un lado y otro, vida arriba en las casas y abajo en las aceras, andar por esta calle y tener que admirar a la pareja de la tienda de fotografía y video que hace años apostó por Boñar, a los farmaceúticos más humanos de toda la comarca, a Pily que ahí sigue, y pensar que, en realidad, son ellos, como ejemplo, de la gente que está tirando, por que apostaron por  Boñar.

No le debemos nada al advenimiento de un par de salvapatrias, jugones de la política, en vez de al apalabrados como correspondería a su provecta edad, modo freelance, en ruta por los pueblos del municipio, a ver qué interés hay en restaurar iglesias y ermitas, pensando en sacar de la soloñez a quienes estaban tan a gusto haciendo colchas de ganchillo o vidriera artística. No son estos, son los otros, los que tiran del carro, los que tienen niños, chicos, pareja, los que se quedan, a los que no les gusta lo que ven y sin embargo se quedan, por que saben que irse será aún peor.

Pero no os confundais, ni hagáis grupos de cariño, todos tenemos algo que ver en esto, incluso los que decimos verdades tan incómodas que resultamos insoportables, desde fuera, por que sí, Boñar está en un punto bastante crítico. Y no solo esos que levitan de tanto gozo observando el pueblo desde la Peña Redonda, o bordeando La Loma, nosotros los que llegamos al pueblo y enfermamos del estado de abandono desde el puente de la Cruz Roja, entrando por la LE-331 o saliendo para tomar la de Sabero. Y el que quiera engañarse, que pierda el tiempo en su colchón de mentiras, es cuestión de tejerle una bonita manta, y así llega enseguida otra generación y otra y otra… a ver que se encuentran.

 

“Calle Jose María Fernández, con Negrillón al fondo” dice esta postal.

Yo viví esta generación, me encontré con esto, paseé esta calle cientos de veces desde el Churrero hasta el quiosco de la Plaza del Negrillón, conocí todos estos establecimientos abiertos, pisé esas piedras y me acuerdo del sonido que hacían las ruedas de coches como el de la foto de mi postal durante el recorrido que hacía, hasta que lo perdíamos de vista.  Y sí, ahora lo que veo no me gusta, seré necia, críticona, siempre a la contra, como quiera que se le quiera definir a mi postura. No me gusta, nada de nada, pero es mi pueblo, y verlo de esta forma no le resta nada respecto a los que están tan al pie de la rodaja del cadáver del Negrillón o al quite del próximo desfile de Carnaval, ten empecinados en el Boñar actual, tan enrojecidos con lo que les pongan, tan resignados con lo que toque… no.