LO QUE NO TOCAMOS

“Los que contemplan la belleza del mundo encuentran reservas de fortaleza que los acompañarán durante toda la vida”
(Rachel Louise Carson)

 

Un mes raro este de mayo que, tarde para indicar que está empezando y pronto para calificarlo como demediado,  llegó con agua y una manada de noticias de escalofrío, de las que nada o poco pudimos hacer, más que mostrar indignación, oprobio o directamente asco, porque en sitio alguno se recoge que debamos ser insensibles y en ningún otro se señala tampoco que nadie pertenezca a algún grupo al estilo del legendario Eliot Ness.

Llovió, hizo frío, mucho frío y salió el sol con fuerza, nos recordó que la naturaleza es lo más grande, preciso y honesto que tiene la vida, y este mayo brillaron los malvas, morados, lilas y violetas antes que ningún otro color, quizá para ponerle tono a este sindiós que la otra naturaleza, la humana, está pretendiendo día tras día deslucir con su basto abanico de especímenes, que no paran de crecer y multiplicarse.

Son los colores los que no nos engañan, es la primavera la que nos guía, la lluvia la que nos recuerda el dolor y la falta que nos hace el paraguas que no tenemos, pero es el sol quien únicamente nos salva. Menos mal que la naturaleza, de momento, está de nuestra parte, menos mal. Flores, piedras, cielos, lunas, nubes y agua, todo lo que no tocamos, eso está bien, lo que no tengamos a mano o mientras no lo tocamos.

 


Canción recomendada para este post:

 


 

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