LOS QUE ÉRAMOS y LOS QUE SOIS

“El árbol tiene sus raíces en la tierra, pero las hojas y el fruto los entrega donde encuentra sol que le ilumine”
(Manuel Ángel Argüello)

 

Qué pequeño se ve el mundo con un mínimo de perspectiva y el saco de años que cada uno lleve a cuestas, con más o menos acomodo, qué pequeño con lo enorme que parecía cuando uno no había hecho más que salir a explorarlo.

Es curioso que entre los dos tiempos  lo que puede extrañarse en el paisaje urbano es lo nuevo, y no por esa condición sino por lo insólito y disjunto,  lo que  queda del ayer es el verdadero atractivo, la esencia : los tejados alrededor de la Iglesia, las altas chimeneas aunque sin humo, los árboles que quedan en las entradas  y patios de algunas casas, las praderas, los montes, los pinares, Pico Cueto, los puentes sobre el Arvejal y el Porma, el diente de león de las aceras que aún quedan sin pintar de amarillo y las amapolas que crecen al libre albedrío, como de costumbre.

 

Población de Boñar por edad y sexo -2017- (Datos INE)

Por cierto, que si os acordáis, había unas obras en el Barrio de las Eras para la construcción de la Residencia de la Tercera Edad, parecían varadas como el delfín de Islantilla, pero parece ser que el proyecto, a diferencia del cetáceo, aún respira: tres hombres trabajaban arriba del forjado, junto a unos cuantos palés de ladrillo y una hormigonera. Se percibe que los políticos trabajan o es que temen que los electores les hagan la reválida antes de votar justo en un año, mayo de 2019.

Tampoco hay mucha prisa, la verdad, viendo la pirámide poblacional del municipio, de seguir en un ritmo tranquilo, se pueden permitir paradas como esta,  donde más público hay, quedan 15 ó 20 años para la jubilación, esa edad de 75 años recomendada por el Círculo de Empresarios y que según su presidente, Vega de Seoane, habría que alargar ya que “se vive más”, “se podría aprovechar el talento senior” y que “en términos relativos, los pensionistas están bien tratados en nuestra sociedad”. ¡No hay prisas!…

Habitantes en Boñar 2017 según lugar de nacimiento (datos INE)

Orgullosa de haber nacido y vivido muchos de los mejores momentos de mi infancia en la calle Santa Teresa de Boñar, más arriba solo recuerdo el Instituto, el quiosco de Cary, la tienda de Telva y la panadería de Montse; más abajo jugar en todo lo que daba la acera hasta la esquina del sastre o llegar hasta los límites que marcaban, primero la silla a la puerta de Virina, luego llegando hasta la esquina de “la galleguina”, lo demás era turismo.

Cuando ya los periódicos asturianos empezaron a cambiar nuestro nombre por el de Valencia de Don Juan en cuanto a preferencias veraniegas y escapadas de domingo, una etapa difícil de por sí perfiló con fuerza mi adolescencia en el marco de un Boñar con nombre de fiestón de sábado hasta el amanecer, y en lo personal con salpicaduras políticas ajenas.

Luego fui a parar en esos 595 de los “éramos” -la diferencia de los nacidos en Boñar-; pero estuve entre los que compramos el periódico a Reyes, Gemy o Donald, los que probamos el último vinagre de vino de Blas, leímos en la biblioteca del Ayuntamiento, fuimos criticados en algún tramo de la acera del Viejo y Azteca, los que disfrutamos un ¡viernes! de la música de la Fachada, anduvimos de paseo tardes enteras sin teléfono, y ahora coleccionamos dioptrías como una bonita herencia de ratos de sudokus, jerseys de punto inglés,  crucigramas blancos del País Semanal,  cojines de patchwork, el tablero del Scrabble, las puntadas a mano de los disfraces, y el punto de cruz con todos los colores posibles de Preciosón.

Población de Boñar -años 1950 a 2017- (datos INE)

… y de esto de arriba, pues nada, incluso teniendo en cuenta los que engrosen la lista “para no perder derecho al voto en el su pueblín”. El caso es que unos retornando sin habitar, otros marchando sin irse, un grupo dejando el pueblo para siempre y algunos sin abandonar nunca, todos de Boñar, pero cada vez unos poquitines menos.

 


Panorámica de Boñar, con la Iglesia en el centro y la Fábrica de Talcos al fondo