LO MÁS BONITO DE BOÑAR (I)

 

“En la naturaleza nada hay superfluo”
(Averroes)

 

Las doce de la mañana es una hora magnífica para un día de verano, con bola extra de sol y bonus de calor. Este año, por San Bartolomé no se hicieron muchas maletas en Boñar, no, ni hubo que andar en busca de esos jerséis de lana imperecederos que uno siempre guarda para las noches de San Juan en Voznuevo, tampoco ocurrió la puesta del primer calcetín de temporada, temiendo -y comprobando- que ya no habrá manera de calzarse de forma diferente durante meses, a no ser quien emigre a su particular BenidorMmm septembrino.

Caballos y vacas por Palazuelo, ni rastro de nubes alrededor y el azul del cielo más intenso mientras menos metros separas la mirada del tupido Pico Cueto. Parece que en algo va a cambiar el puente de entrada a la Vega de Boñar, un enlosado de piedra va cubriendo el terraplén, al menos a la derecha.

Este viernes, treinta y uno de agosto, a las doce de la mañana, las terrazas de la general devolvían la fotografía del comienzo de vacaciones. La impresión de que los vecinos se hubiesen echado a la calle para aprovechar lo que sea de este fin de verano, que lo mismo se queda un rato más o se larga sin despedirse y de malas maneras, con un viento de esos suyos.

Dos paisanos grandes, de tamaño y mismidad, en animada conversación al vino de la derecha, unos chavales en conversación más moderna, “emoticonicamente” supongo, al café de enfrente; ese vehículo impertérrito en segunda fila, un camión de reparto reteniendo la circulación hacia la Plaza, aquel otro más arriba haciendo chaflán delante de la puerta de un comercio… inusuales estampas, para estas fechas, que alegran. El sol, el calor y el fin de semana -tan acertado de fecha- han hecho el milagro de la prórroga.

La vuelta a la Plaza es agradable, se sigue echando de menos el quiosco por más tiempo que pase, es curioso pero las flores que más adornan son las que están a la venta, ya no posan sobre capó alguno, tienen su propio receptáculo (han perdido algo de encanto y personalidad, una fotografía ya típica) alegran con sus colores antes de dar la curva para dejar a la espalda “eso”, a estas alturas ya lo miro resignada e intento hacerme a el, respetando que habrá quienes vean incluso huellas de pirulí de la habana en alguna raíz, de cuando se sentaban allí, después de misa de once. Hasta entiendo que saliendo del taller de un artista todo es arte, por más que uno no lo entienda y aún cuando suponga un dispendio escandaloso.

Puente Viejo en Agosto

Eso sí, la naturaleza está espléndida cuando uno es capaz de mirar dejando la vista nublada, ignorando el hormigón de la entrada, el sinbarrido del puente, la tala innecesaria de árboles, los cardos de medio metro y la sequedad del paseo polvoriento que culebrea adosado al Porma antes y después de quedar bajo el Puente Viejo.  Hermosura de naturaleza, aún sin intervenir lo poco que se pudiera mejorar.


Canción sugerida para este post:

 


 

“Reflejos de la naturaleza sobre el Porma”
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2 comentarios en “LO MÁS BONITO DE BOÑAR (I)

  1. Ahora hay que buscar mucho en el rio para poder fotografiar ese remanso, menos mal que aún nos queda memoria y al cerrar los ojos recordar, el empedrado de la plaza, lapresa, ahora oculta de la carretera, la chopera del Puente Viejo y tantas cosas que agún mayorcito añoramos en el recuerdo.
    Genial artículo y mejor recuerdo nos trae tu escrito. GRACIAS

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