el municipio de Boñar: GRANDOSO

“El que nos encontremos tan a gusto en plena naturaleza proviene de que ésta no tiene opinión sobre nosotros”
(Friedrich Nietzsche)

 

Cuando inicié este bloque bloguero, para dedicarle un post a cada pueblo del municipio de Boñar, me imaginé que me iba a resultar sencillo y que no tendría que salirme de mi línea. Pero está sucediendo casi lo contrario por que hubo pueblos que confieso que ni conocía, de otros tenía un concepto equivocado y sobre algunos me llevé impresiones difíciles de asimilar al llevar cincuenta años a unos pocos kilómetros tan cerca y tan lejísimos de su realidad. Por lo que he podido comprobar en este corto tiempo no es un hecho único, a muchos lectores les ocurre que ni siquiera habían pisado algunas calles de nuestro municipio, y que lo único que podían recordar sobre determinados pueblos es una fiesta, cualquier noche de esas que se celebran con orquesta, tiro de peluches y barra de cubatas, esas a las que asistimos con chaqueta atada a la cintura “porsiacaso”, casi todas entre San Juan y San Ramón.

En cuanto a Grandoso, lo he pisado más horas estas semanas de junio de dos mil diecinueve que el resto de mi existencia, y eso contando los paseos que hasta allí llegan desde Voznuevo en tardes de otoño, las cuatro o cinco fiestas en el prao al lado de la Iglesia y otra más dentro del salón contiguo, todas en el marco de los ochenta, quizás otra más en los noventa en terreno distinto.

 

A las personas que pude preguntar, todas las indicaciones eran al otro lado de esta imagen, como si la vida de este pueblo se hallase solo en aquella otra orilla, y es que Grandoso queda dividido por una carretera que pocos respetan, incluso habiendo una marquesina de bus y señales de vida a un lado y otro, el sonido llega antes que el vehículo a derecha e izquierda. Aún así, a mí me gusta este lado donde la cuesta enseña antiguas casas de piedra, y esta misma plazoleta reformada con una estampa de bancos, fuente y baldosas más propias de barrio urbano que, sin embargo, casan bien con los vivos colores del ladrillo, las tejas, los alberos, dinteles, molduras, verjas y zócalos.

Desde ese mismo punto observas a las cigüeñas en el nido del tejado de la nueva Iglesia de San Adriano y Santa Natalia (que delata un claro estilo sesentero) y más arriba, a la derecha, sumergida en la frondosidad la Ermita de la Encarnación, en el lugar dónde pudiera ser que una vez estuviese Villar, pero eso es cosa de historiadores y curiosos. (“Veneros, Grandoso y Villar durante la edad media” Lorenzo Mártinez)

Cuentan que “Grandoso” proviene de “gándara” (terreno pedregoso”, pero según Pedro Alba más que “ganda, gándara, gandasorum” sea Grandoso vocablo proveniente de “Gandoi” y tenga que ver con su orígen céltico, un asentamiento de druidas propio de esos terrenos de encinas con cuevas recónditas…

Grandoso está poco documentado pero cuenta con una excelsa historia, que ha dejado vestigios en forma de piedras, escudos, huertos y leyendas dentro de sus territorios.

 

Mirando más abajo de la Ermita, al pueblo, se ve una maraña de casas y cables, y cigüeñas y tejados y casas nuevas y otras algo desnudas, muy pocas. Calles amplias. Grandoso es un pueblo que pisándolo no lo parece. Pudiera ser alfoz, no ladran perros, ni hay pilones con natas.

Al lado de la nueva Iglesia, está la sede de la Asociación Cultural La Encarnación, compuesta de gente de todas las edades. Celebra actos culturales más allá de lo ya importante que es llevar su recuperado pendón por la comarca y el resto del país; y es que cargan mástil, damasco, batiente y remos y lo viajan junto con una amplia representación allá dónde puedan exhibir su Grandoso, ese que lucen sobre el azul cielo de sus camisetas.

Las mujeres de Grandoso se encargaron de hilar ellas mismas el pendón y el escudo en 2014, contando con una subvención del Ayuntamiento de Boñar. En el municipio de Boñar son pocos los pueblos que cuentan con pendón, y habría que recordar que este mismo año, en abril,  los pendones concejiles del Reino de León fueron declarados BIC, por constituir una tradición cultural ancestral ligada a celebraciones festivas y religiosas. Hay quien sabe aprovechar las ocasiones o simplemente que está en el momento oportuno.

 

 

Situado cerca del río Porma, su clima es bastante sano y tiene buenas aguas potables. Decía P. Madoz en su diccionario de mitad del siglo XIX, añade que tiene 30 casas y su iglesia parroquial está servida por un cura de ingreso y presentación del marqués de Astorga (San Adrián y Sta. Natalia). El terreno es de mediana calidad y los caminos son locales. Produce granos y pastos y cría ganados y alguna caza. Tiene 29 vecinos y 130 almas.

Dos siglos después, en cuanto a vecinos el número no es tan diferente:

 

A pesar del número de habitantes, a Grandoso vuelven las familias en fin de semana, fiestas y época estival, para ello la Asociación Cultural mantiene activa su agenda con charlas informativas y toda clase de actividades que programan en sus ya famosas Jornadas Culturales, que se celebran en invierno, y a pesar de la gran cantidad de asfalto que lucen las calles de tan pintoresco pueblo, los paisanos de Grandoso se han mantenido ocupados recuperando, restaurando, conservando y preservando su historia, que a buen seguro nos seguirán enseñando.

 

Desde el pórtico de la Ermita de la Encarnación la vista sobre el pueblo de Grandoso es bien diferente, cambia por completo, observas las mismas cosas pero sumergidas en el terreno y conectadas, no hay carreteras, ni cables, ni barrios, hay un pueblo de color, con monte a un lado, senderos a otro, y el Pico Cueto apagando el sol de frente.

 

La ermita de la Encarnación es del siglo XIII, reconstruída en el siglo XVII y restaurada en el año 2003 casi en su totalidad gracias a la colaboración de una parte de la vecindad. Contaron con una subvención del ILC para el exterior, pero cuantos trabajos de interior fueron objeto de intervención, subordinados en cuanto a materiales y  estilo, se lograron gracias a la unión y el trabajo de los vecinos, un grupo artífices dispuestos a sacar adelante el deteriorado monumento.

El atardecer desde este punto del municipio es uno de los más bonitos del mundo mundial, sin exagerar nada.

 


Para los deportistas y quien guste del senderismo, Grandoso es un enclave maravilloso por donde cruzan algunas rutas del municipio, os dejo algún enlace interesante:

Grandoso-Felechas-Grandoso

PRC®-LE 57 ‘Las Ermitas’ (Grandoso – Grandoso)


 

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