REFLEJOS… DEL FIN DE VERANO EN BOÑAR

“No apagues la vela de otros si no hará que la tuya brille con más fuerza”
(Jaachynma N.E. Agu)

 

 

Me sigue gustando hacer escapadas a Boñar sin orden ni concierto, a veces de tan pocos minutos que ni siquiera descargo fotografía alguna, otras para observar los cambios desde la última vez, en el ambiente, los cielos, la cantidad de vehículos, la fuerza del aire o la caída del sol, todo como un video a intervalos, un time lapse real pero ilógico, imposible de explicar.

Lo mejor y lo peor de esta costumbre lo encuentro de manera fortuita, hubo ocasiones que fueron ocupadas por charlas infinitas con personas adorables, hasta que el Porma comenzaba a dejarme ateridos los brazos. Otras era mayor mi curiosidad por las truchas cebándose allá, en una poza, -dónde la incomodidad del paisano invadiendo su terreno provocaba el escondite entre las piedras- que el tiempo echándose encima, con la puesta de sol en ese kilómetro molesto de la carretera de Santander.

Dos tareas llevaba ayer, dos minutos cada una, más la visita a tres de los cinco pueblos para completar las entradas que aun me quedan sobre el municipio,  pero el resultado fue la charla con cuatro paisanos y la excursión a pueblo ninguno. La sensación de que el otoño es igual para todos está tan encima que ni se pronuncia, o peor, el temido final del verano con esa ausencia de entusiasmo y el cantar en el habla que tenemos los leoneses, que en este tiempo resuena más al “Adagio for strings”.

El pueblo no es que estuviera muy animado de personal, más bien arracimado en tres locales unos frente a otros y de cuatro en cuatro paisanos en otros más diseminados. Coches arriba y abajo de la general. Daba la impresión de la última hora de la noche el último día de feria, cuando unos puestos ya terminaron las manzanas caramelizadas, otros cerraron por falta de venta, a dos les sobra demanda y a otros ciertamente lo mismo les da, tienen unas horas “feriadas” cada día y se pueden permitir hasta no abrir el puesto o ni siquiera asistir a algún mercado.

Por la Plaza no ocurría nada, de nada, solo algo de aire caliente que bailaba las flores que nadie se ha atrevido a arrancar -menos mal-, las hojas que no han caído todavía de los árboles y los colores de la gran bandera que una tienda tiene entre sus artículos expuestos en el exterior. Paisanos en las terrazas, mirando a derecha e izquierda, no para cruzar, por no perder ripio y así dejar a un lado el Argentina-Francia y tener algo de qué hablar mientras comenzaba y no el Mallorca-Athletic de Bilbao, digo yo…

 

Feria de la cerveza al oscurecer

Entonces vi uno de esos carteles, que yo misma compartí en este blog, los de la Feria de la Cerveza, y pensé que todo el mundo debía estar allí al calor de los pobres ictícolas que ninguna culpa tienen, -aunque ahora creo que ya no clarifican así- bueno me estaba liando yo sola, así que puse “El pájaro azul” de Robe y tiré. La verdad que sí, si había movimiento de coches, ida y vuelta, paisanos caminando y hasta una bicicleta respetando señales de tráfico y señalizando maniobras, maniobras como las que realizaban no sé ni cuantos soldados en el campamento “Puente Viejo”. Estaban allí, muchos, de pie, yo no entiendo nada de eso, me dijo mi primo Javi, que paseaba con Flipy por allí, que iban a bajar bandera enseguida. La verdad no me interesaba mucho, y además todo eso os recomiendo que lo miréis en el blog de Pedro Caballero que seguro lo documentará de maravilla, creo que hoy había un acto en la plaza.

 

Feria de la cerveza con reflejos en el lago del cámping del Soto

Sí que había gente en la feria de la cerveza, apenas una hora y pico después de ser inaugurada lo cierto es que las mesas lucían casi repletas de gente, no sé si del pueblo, yo creo que no en su mayoría, se veían algunas  pequeñas tiendas de campaña ya colocadas, de las que usamos para eventos rápidos de uno o dos días y otras aún con piqueta y martillo en mano. Volví a pillarme pensando, pero creo que el patrocinador de este evento, el Ayuntamiento de Boñar, o es muy generoso en la gratuidad del camping para los asistentes de este evento o no lo ha pensado bien o yo no veo el impacto positivo de este evento en nuestro Boñar. En un septiembre desnudo ya de veraneantes, que el Consistorio de una villa turística haga de una fiesta un gueto en un lugar apartado y además donde los visitantes no necesiten de otros establecimientos de hostelería de cualquier tipo, no sé, raro es. Me dió un poco de pena ver el chiringuito del Soto ya cerrado, a veces oigo cosas, pero las pongo a enfriar en el cajón de la confianza…

Pues eso, que no me viene nada bien pensar, prefiero poner otra canción, así que hago otro par de fotos sin muchas ganas, igual que el saludo que otrora cordial, hoy descafeinado me tropiezan unas señoras, y voy derecha a disfrutar de la caída del sol a un punto entre Palazuelo y La Losilla que nunca falla y continuo escuchando:

“…Ninguna ideología;
Pero si sirve de algo,
Yo pido libertad para los pigmeos,
Que me dan aunque no los veo.…”

(Robe Iniesta)

 

En fin, buena feria a los organizadores y colaboradores, pero sobre todo a los boñarenses que la quieran disfrutar.