el municipio de Boñar: LAS BODAS

“Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio”
(Khalil Gibran)

De los pueblos que he visitado hasta ahora, Las Bodas es de los pocos dónde la gente en vez de asomarse detras la cortina y volver a sus quehaceres, o girar el cuello para preguntarse qué podía hacer alguien fotografiando su pueblo en esos lugares que quizás para ellos carecen de interés alguno, se presta a la explicación. Saltándome la iglesia, el caño o la era donde se hace la fiesta, un paisano en otro sitio incluso se limitó a levantar el brazo, estirar el codo e indicarme con dos o tres toques de pescuezo atrás, que “tirase pa’hi, pa’hi” -no supe el qué hasta preguntarle qué me quería enseñar exactamente, después de retratar una lagartija asomando por unas piedras- pues eso, que en Las Bodas un hombre no dudó en levantarse del poyo que ocupaba y , generoso y ufano, contarme lo que estábamos viendo allí mismo, alrededor, sin movernos ni un centímetro. Muchas gracias.

 

Una calle de Las Bodas

 

Normalmente leo todo cuanto puedo sobre el pueblo que voy a visitar, después me dirigo a esos lugares y me detengo en otros que voy tropezando, de esos guardo las mejores fotografías, esos rincones que aún están conservados intactos. No suelo preguntar a nadie, pero me resulta muy curioso cuando observo algún recelo insano que lejos de mostrar con orgullo su pueblo, creen que se les va a llenar de turistas religiosos o furgonetas de asaltadores de arte o recolectores europeos de boletus. Algo así me pasó hace años, en un pueblo del municipio, que la publicación de un hermoso boletus -sin ubicación concreta, ni siquiera aproximada- con la coincidencia de buscadores de setas por todos los pinares de Castilla y León, me colgó el sanbenito de haber podido atraer micólogos rumanos a esta parte de la montaña en concreto, pero nunca me han atribuido algo positivo, eso no, la ignorancia y sus límites… (Además de que ya me gustaría a mí que este humilde blog, al que visitan una media de dos mil seiscientas personas por día, tuviera alcance tal para llegar a Sighisoara o siquiera salir de los confines de CyLeón.)

 

El horreo de Las Bodas

Visto así, con los arreboles del atardecer que iluminaban la plazuela, este edificio, por la costumbre de tenerlo tan a mano y por lo accesible de los elementos con los que está construido, nadie diría que pueda tratarse de el “horrio” más antiguo de España de los construidos en madera.

El hórreo de las Bodas se estudia como caso único por su singularidad y por no guardar semejanza ni con los de la zona geográfica ni con los de la época de construcción.  Los ingenieros Gerónimo Lozano y Alfonso Lozano, autores de “Hórreos, cabazos y garayos” apuntan a la introducción de esta construcción en este lugar por los peregrinos del Camino de Santiago, al estar cerca de la zona de influencia, ya que algunas características son muy parecidas a las de los hórreos suizos.

De planta rectangular, todo ensamblado, sin puntas ni clavos, el interior se divide en tres compartimentos con un pasillo central y sus paredes están protegidas con láganas de pizarra, rejuntadas con una mezcla de arena y cal, para no perder ni una brizna de cereal. Los que se han dedicado a su estudio, lo aproximan al siglo XVII. Es de estilo leonés, de pequeño tamaño, está construido a dos aguas con teja curva y tiene tres pegollos a cada lado; normalmente estas piezas son de madera, pero por la zona de piedra caliza de Boñar, los pegollos son de piedra debastada, con otros tres puntos de apoyo en el centro. Las paredes con tablones machihembrados en disposición horizontal son otra característica diferente de este hórreo. (Podéis buscar más información acerca del patrimonio arquitectónico leonés, y en especial del hórreo de Las Bodas, leyendo a Jose Luis García Grinda –arquitecto y catedrático de la Escuela de Arquitectura de Madrid– en “Arquitectura Tradicional Leonesa”)

Actualmente este hórreo pertenece a los Fondos del Museo Etnográfico de León, en su sede de Mansilla de las Mulas, es propiedad de la Diputación de León, después de que la familia propietaria pudiera acreditar documentalmente su pertenencia y hacer efectiva su cesión, hartos de observar su lento deterioro que era imparable. Las dos intervenciones de la Junta de Castilla y León no fueron suficientes, en una de ellas se practicó su elevación, en otra la mejora en la techumbre dejó un coladero en el tejado. La cesión al ILC parecía la mejor de las soluciones.

Los hórreos son considerados móbiles, y así en la antigüedad se desmontaban y portaban a otro lugar si la casa por ejemplo sufría desperfectos o incendio, de ahí que lo habitual es que estuvieran separados de la vivienda para así proteger los víveres de posibles desgracia. Al considerarse Bien de Interés Cultural, excepcionalmente este mueble pasó a ser inmueble y así uno de los condicionantes de la familia, el de que el hórreo no se cambiase de lugar, permaneciendo en Las Bodas, se cumplía, otro fue el reconomiento de los donantes y el último que se protegiese y practicasen las intervenciones necesarias para su conservación. Así es desde el año 2015 que se hizo el traspaso de titularidad.

Respecto al uso primitivo que tenía,  como todos era el de guardar los granos y otros víveres durante el invierno, sobreelevados y protegidos de la humedad y los ataque de animales, hay dos versiones parecidas entre ellas pero diferentes: una que se tratase de un hórreo de uso comunal para los vecinos y la otra que perteneciese a un Monasterio, hoy inexistente incluso de ruinas.

Un caño con reflejos

Sobre el topónimo de Las Bodas parece que no hay duda, y de los cuatro autores consultados todos concluyen en la derivación del latín buey, osea que vendría a significar pasto de bueyes, lugar donde pastan los bueyes, pradera de bueyes…´

Las Bodas es un pueblo amplio, da un sensación de desahogo con la entrada por Boñar y salida por San Adrián, o la posibilidad de continuar hacia Veneros o hacerlo incluso hasta Voznuevo. Un pueblo de calles anchas, donde las casas lucen cuidadas, emparrados y enrredaderas, macetas y ausencia de telares en puertas y fincas. Suena a historia y agua, por que da gusto observar el caño y la hilera de casas con franjas de diferente color reflejándose en su superficie. Ventanucos con pequeñas rejas que guardan nada, solo historia, que ya es muchísimo.

 

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En Las Bodas puede contemplarse un potro de herrar original, y muy cerca está el pozo que surte las aguas del lavadero que luce con la dignidad de una conservación y restauración sin mucho maquillaje, con una subvención del Instituto Leonés de Cultura allá por el año dos mil diez.

En esta ficha del Instituto Geológico y Minero de España hay una intensa descripción geológica de Las Bodas, por si alguien está interesado. Don Pedro Alba, cura de Valdesaz en los capítulos I y II de Historia de la Montaña de Boñar da una explicación menos científica acerca de las observaciones geológicas sobre el aspecto de esta zona, que también es interesante leer.

El manual “La provincia de León -guía general-“,de 1928, recoge que en Las Bodas se encuentran unas maravillosas cuevas, dignas de visitar, apodadas “de los murciélagos”.

 

 

El declive y cierre de la actividad minera de la cuenca de Sabero repercutió también en la población de Las Bodas. Y como anécdota: con piedra de la cantera de Las Bodas entre otras, incluida la de Boñar, está construida la nueva Iglesia de Vegaquemada, en 1952.

El diccionario Madoz dice de Las Bodas que está sobre un terreno desigual, que tiene un clima sano y que su iglesia parroquial está dedicada a San Pelayo, cuya cura sirve también a la de Veneros, su anejo. Cuenta que está a media legua de distancia de Boñar al Oeste, Veneros al Este y Grandoso al Norte y a un cuarto de San Adrián al Sur; que produce buenos trigos y demás cereales y legumbres y cria ganados y alguna caza. Su población es de 21 vecinos y 94 almas.

Aunque Pascual M. no lo cita, el Catastro del Marqués de la Ensenada (1750) si ubica dos molinos en Las Bodas, uno harinero sobre el arroyo “La Peral” -se trataría de un molino de una rueda, propiedad del cura párroco de este pueblo-. Sobre el mismo arroyo habría otro molino propiedad de los herederos de Pedro Revilla, en estado ruinoso.

 

Iglesia de Las Bodas

La Iglesia parroquial de Las Bodas tiene como titular a San Pelayo, es de estilo románico y procede del s.XIII. Está bien conservada, me dicen que fue rehabilidata, incluso el pórtico que cobijaba los concejos, aunque como en otras del municipio, para su restauración han optado por colocar elementos exteriores como canalones y bajantes en poca consonancia para el edificio que es. A la espadaña se accede por el exterior, tiene dos campanas a la vista bastante diferentes en tamaño. Esta iglesia consta de tres naves, el retablo es neoclásico y cuenta con un sagrario de estilo barroco, una pila bautismal y tallas escultóricas de diversa factura.

Las Bodas tenía su propio pendón concejil, que fue recuperado y restaurado totalmente gracias al tesón de Mario, el hijo de Tino.

En el año 1967 comenzaron poco a poco a desaparecer las Juntas Vecinales, en mayo la de Las Bodas, por acuerdo del Consejo de Ministros de la época, de esa manera solo quedaron vivas las que pertenecieron al Ayuntamiento de Vegamián: Valdehuesa, Rucayo y Orones. Fueron sustituidos por pedáneos y en la actualidad ejercen estas funciones ,podríamos decir que figura ninguna, personas próximas al equipo de gobierno que conocen el pueblo. En el año 1998, el candidato a la Junta de CyLeón por el partido hoy en el gobierno, prometía que de llegar a gobernar restituiría estas Entidades Locales Menores. Entidades, que con la pérdida de autogestión no hicieron más que perder la potestad de gobierno y decisión hacia su patrimonio. Hoy, algunos bienes como lavaderos, pendones, arreglos en edificios religiosos…etc, son costeados en parte a golpe de subvención por parte de la Diputación de León, a través del ILC, estando, eso sí, muy pendientes de solicitar a tiempo las ayudas pertinentes.

Las decisiones acerca de la gestión de sus pueblos, la propiedad del suelo, la gestión de sus bienes comunales y sus espacios naturales deberían llevarlas ellos mismos como conocedores de los problemas y propietarios de sus núcleos. La herencia de los concejos como figura organizativa en la provincia no debería haber desaparecido, con ella se perderá mucho.

 


Para senderistas, ciclistas y andarines, Las Bodas es un enclave maravilloso por donde cruzan algunas rutas del municipio, os dejo algún enlace interesante:

Boñar-Grandoso-Veneros-Las Bodas-Boñar (senderismo)

Barrio de las Ollas-Boñar-Cerecedo-Las Bodas (BTT,ciclismo,senderismo y running)

Boñar-Grandoso-Colle-Veneros-Las Bodas-Boñar (Ruta BTT)

Las Bodas es un enclave perfecto para instalarse en el silencio, un remanso de paz con múltiples posibilidades de ocio y descanso, ya que en este pueblo se encuentra el reputado complejo de turismo rural Hompanera y Marivi, tan solo a cuatro kilómetros de Boñar con todos los servicios.

En esta pequeña población también se ubican las instalaciones de una fábrica de embutidos con fama y años de experiencia: Embutidos El Castro.


 

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2 respuestas a “el municipio de Boñar: LAS BODAS

    1. Buenas tardes, no sé exactamente a qué se refiere con este comentario. Toda la información para elaborar el post, y más exactamente al hórreo ha sido recopilada a partir de medios abiertos y archivos de hemeroteca. Un saludo.

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